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Nuria Estebez: atrapando sueños entre las nubes

En el Día internacional de la mujer se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de equidad de oportunidades muchas veces menores ante las del hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

Si hoy pienso en una mujer que le hace honor a este día, esa es Nuria. Con solo 35 años ya tiene en su haber una extensa trayectoria de 18 años como piloto, habiendo atravesado todo tipo de obstáculos y prejuicios, con perseverancia, disciplina y compromiso, afrontando miedos y visualizando muy claramente donde quería estar, convirtiéndose así en una de las 22 mujeres piloto de la Argentina. 

De chiquita sus papás la llevaban a Aeroparque a colgarse en la reja a ver los aviones pasar.

Siempre fue muy inquieta y curiosa.

El apoyo, tanto de sus padres, como de sus abuelos, fue fundamental.

A los quince años en una de esas tardes mirando los aviones en Aeroparque,  tuvo una visión muy clara de lo que sería su vida:

A los 15 años me vi sentada ahí… adonde vos también me podes ver ahora, aunque yo estaba del otro lado de la reja del aeropuerto en aquel momento. Lo que no podemos ver ahí es cómo se pasa del SUEÑO a la REALIDAD. Por eso puedo contarte y dar certeza que el estudio, la disciplina, la perseverancia y la resiliencia fueron los ejes de crear esa realidad que en mi mente ya existía. Encontré oportunidades de creatividad donde existían “limitaciones” o “trabas”, encontré que en mis errores había aprendizaje y crecimiento, encontré que donde había cansancio en realidad existía la pasión, que siempre me hacía conectar de nuevo con mi fuerza, y también me di cuenta que el compromiso Con mis sueños iba acompañado de no apurar los tiempos, de vivir y disfrutar de cada etapa de sacrificio y resultado. Pasé por momentos donde creí NO PODER MÁS! Y PUDE! Porque, sinceramente, considero que somos capaces de lograr lo que sea, si realmente podemos reconocer nuestra magia y creer en ella.

Desde entonces su objetivo fue claro: Iba a ser piloto de línea aérea. Inmediatamente después de esa “revelación” su padre la llevo a un Aeroclub y allí tuvo su primer vuelo de bautismo. A los 16 años se emancipó y  comenzó a ser el curso de piloto privado. Hizo también el curso de TCP, se convirtió en piloto comercial, luego en instructora, y a los 23 años entró en una línea aérea comercial.

Nuria como instructora de vuelo a sus 22 años

Se costeó la carrera llegando a tener de 4 a 5 trabajos al mismo tiempo: desde mesera en un bar, repositora, lavaba aviones en el aeroclub, entre otras ocupaciones. Hoy en día además de ser piloto es instructora, y es coach motivacional (y muy buena por cierto) y se está formando profesionalmente en este campo.

Su gran ejemplo fueron sus abuelos. La incentivaron desde chica a ser curiosa. Su abuelo le enseño a hacer vino, y su abuela, de 87 años aún hoy le enseña día a día a que nada es imposible, que podemos lograr todo lo que nos propongamos. En este post de instagram Nuria refleja la emoción de que su abuela sea testigo del crecimiento en su carrera.

Nuria tiene un compromiso muy grande y  una misión. Su sueño es poder, a través de su propia historia de vida,  contagiar a los demás a que se animen a encontrar posibilidades, virtudes y oportunidades  y a despertar sueños dormidos.

Si querés conocer más sobre la historia de Nuria en primera persona, escucha la entrevista entera en mi primer podcast titulado

Floxiecast Episodio 1: Nuria Estebez, surfer de nubes. 

Conoce su historia e inspirate para despertar tus sueños dormidos.

La pueden seguir en Instagram en su cuenta @nuriavuela.

Por último, quiero compartir una frase de Nuria que es excelente y que nunca voy a olvidar.

¿Que pasaría si ese abismo que nosotros estamos aterrados de atravesar fuese tan solo una línea amarilla y fuera tan simple como cruzarla? Quizás no sería tan terrible animarse. Es solo cruzar una línea.

 Cuanta verdad en estas palabras. Si tan solo nos diéramos cuenta que después de animarnos todo ese terror se convierte en felicidad, todo sería mucho más fácil.

Gracias Nuria por confiar en mi para contar un pedacito de tu historia y contagiar tus ganas de seguir adelante. Sos una gran inspiración para mí y te admiro profundamente.

Espero que les haya gustado la historia de Nuria. Creo que es muy importante compartirlo para que más mujeres se animen a cruzar “la línea amarilla” y tengan el valor de ir derribando los obstáculos que nos impone la sociedad en que vivimos. Si se puede.

A cruzar la línea amarilla mujeres, es solo una línea.

Floxie.

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